“Quiero tres millones”, le dijo Piñera a los tres operadores de Banchile con que mantenía una tensa conversación telefónica. Sus interlocutores, le advirtieron que no debía hacerlo. La compra involucraba a Calisle Wysong, el manager de HBK, un fondo de inversión domiciliado en Texas, Estados Unidos, quien estaba vendiendo sus acciones en LAN a través de Banchile.

Por el movimiento del mercado, con las ventas de Wysong el precio de las acciones de LAN bajaban. Ahí aparecieron Piñera y Cristián Araya, jefe de operadores de Banchile, para hacerse con tres millones cada uno en acciones. El último se puso en contacto con “el gringo” y le avisó al presidente del negocio.

El periodista Sergio Jara define ese negocio como “una de las operaciones más oscuras del joven mercado financiero chileno”. En enero de 2007, la SVS formuló cargos contra Piñera, con un multa de 363 millones de pesos que el empresario pagó sin apelar. La sanción era clara: No abstenerse de comprar acciones de LAN, pese a estar en conocimiento de información privilegiada.

“Gran parte de la negociación ya la habían adelantado, precisamente, esos mismos traders de su oficina de inversión. Piñera tenía parte de la tarea hecha y solo debía acordar el precio y la cantidad final. Araya, el jefe de operadores de Banchile, le dio esos precios, cerró el negocio y se quedó con la mitad de las acciones para la cartera propia de la corredora. No habían quebrado el paquete de seis millones de acciones que les vendió Wysong, el gringo. El negocio estaba hecho. Piñera había comprado acciones de LAN, su empresa, estando en conocimiento de información que nadie más tendría hasta dos días después, cuando se hiciera público el documento que había revisado y aprobado el lunes por la mañana, en la sesión de directorio de la aerolínea”, dice el libro.

Para declarar a su favor ante la SVS, Piñera convocó a conocidos colaboradores como José Miguel Barros, Juan Andrés Camus y su hoy ministro de Economía, José Ramón Valente.

El libro también entrevista a Francisco Armanet, otro “viejo conocido de Sanhattan” y quien le vendió a Piñera su primera empresa zombie. AHí reconoce que tiene guardado un CD con más de tres horas de grabaciones telefónicas entre Piñera, su equipo de Bancard y los operadores de Banchile.

“En este caso hubo dos transacciones. La primera transacción se realizó en Estados Unidos, bajo las leyes del estado de Nueva York y, tanto las leyes federales como las de ese estado, son sumamente estrictas y, si se dan ciertas condiciones, como en este caso se dieron, el plazo de prescripción es de veinte años, así que decidí guardarlas hasta que pase ese tiempo”, dice Armanet.

Según la investigación de Jara, Piñera podría tener problemas en Estados Unidos ante la Securities and Exchange Commission, ya que el fondo de inversión al que le compró las acciones está domiciliado en dicho país. De hecho, Armanet reconoce que los audios pueden ser del interés de autoridades de dicho país.

Lee el adelanto completo en Ciper Chile.