(Al Museo de la Memoria) No lo critico por los horrores de la represión que exhibe, y que debe exhibir para que no se olviden, sino por lo que no cuenta, por lo que calla. No lo critico por la justa denuncia que hace de la historia de Chile, sino por el injusto silencio que guarda sobre ella”, señala el escritor y autor de “El Último Tango de Salvador Allende”.

De este modo, critica que el museo no haga referencia “al Chile que destruimos entre todos a comienzos de los setenta” y debido a que “no explica bajo qué circunstancias estalló el horror qué condenamos“.

“En el diseño del museo hay un mal narrador, un narrador partidista e interesado. En ese sentido, no es un museo nacional, es un museo de la mala memoria”, agrega el canciller, quien finaliza con su propia mirada sobre la misión del espacio:“Debe servir a la educación cívica de todos los chilenos, y eso exige contar la historia completa, donde unos fueron responsables por azuzar el odio y la división, y otros por reprimir, torturar y asesinar. Mientras no lo haga, para mí seguirá siendo un museo de la mala memoria”.