Colombia

La moneda colombiana ”se ha devaluado más que la mayoría de sus pares en América Latina”, dice Ricardo Ávila, analista senior del periódico colombiano El Tiempo, en diálogo con BBC Mundo.

Efectivamente, el peso colombiano ocupa el tercer lugar del ránking después de Argentina y Chile.

Gustavo petro
Gustavo Petro asumirá la presidencia de Colombia el 7 de agosto.

Además del contexto internacional que ha empujado a grandes inversores a refugiar sus capitales en activos menos riesgosos, ”en el caso de Colombia hay un elemento extra que tiene que ver con el riesgo político”, explica Ávila.

Desde su perspectiva, existe preocupación por la llegada de Gustavo Petro al poder, en la medida que ha entregado el mensaje de que Colombia va a depender cada vez menos del petróleo, que es el principal producto de exportación.

Ante la perspectiva de que Petro no va a firmar nuevos contratos de exploración petrolera, por ejemplo, las proyecciones muestran, señala Ávila, que en 2026 Colombia tendría que empezar a importar gas y en 2028 Colombia tendría que empezar a importar petróleo.

Si se hace realidad esa promesa, existe el temor de que Colombia enfrente un déficit de divisas y devaluación, explica.

”En el último mes el peso colombiano se ha devaluado mucho y eso coincide con la elección de Petro”.

Otros observadores argumentan que eso no es tan así porque los papeles de deuda de Colombia no se han desvalorizado. Ahora bien, específicamente en el tema cambiario, dice el experto, ”si la percepción es que habrá un menor ingreso de dólares, eventualmente eso incide en la tasa de cambio”.

El único país que marca una clara tendencia contra la corriente es Uruguay, cuya moneda se ha apreciado más de 10% en 2022 respecto al dólar.

Mano con dólares

El peso uruguayo repuntó desde que el Banco Central de ese país anunció el 17 de mayo que planeaba elevar su tasa de referencia al menos 100 puntos básicos a 10,25% a mediados de agosto, como una de las medidas para contener la inflación.

La moneda también está recibiendo un impulso por el auge de las exportaciones de productos básicos agrícolas como la carne de res, la pulpa de madera y la soja, en un contexto de aumento del precio de las materias primas como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania.