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Por: Alfredo Castro

La incapacidad de amar en un dogmatico.
El dogmatismo de los extremistas, más que una postura ideológica, suele manifestarse como una estructura psíquica rígida que anula la alteridad.
Una de las carencias más profundas del pensamiento dogmático es su incapacidad intrínseca para el amor genuino.
Bajo esta óptica, el vínculo humano está condicionado a una adhesión absoluta, el dogma se acepta in toto o se rechaza por completo.
En la configuración ontológica de estos perfiles ,frecuentemente lindantes con la psicopatía , no existe espacio para el matiz ni la ambivalencia, habitan un maniqueísmo radical donde la realidad se escinde, sin remedio, entre el blanco y el negro.
Esta patología vincular suele seguir un ciclo previsible, una idealización inicial que sitúa al otro en un pedestal inalcanzable, seguida de una devaluación abrupta.
Al no tolerar la imperfección inherente a la condición humana, cualquier disidencia o defecto ,por mínimo que sea, es percibido como una traición al ideal, provocando un repudio violento.
Ante el fanatismo de quienes sacrifican la humanidad en el altar de una ideología, la única respuesta prudente es el distanciamiento.
No hay dialéctica posible con quien ha sustituido la empatía por el absolutismo.
Los extremistas , un nazi, un fascista, un libertario dogmático o un comunista ortodoxo, más allá de sus diferencias, comparten una misma estructura mental.
En ese sentido, son tan incapaces de amar al otro como los narcisistas, necesitan que el otro encarne una perfección absoluta, es decir, una adecuación rígida al dogma.
La libertad, con sus exigencias y ambigüedades, les resulta tan ajena como la ornitología a los pájaros.
Y lo que más detestan es el liberalismo que en práctica y teoría es lo mas diamétralemente contrario y concebido al pensamiento extremo de los dogmaticos ideologos.
Buenas noches.