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Francia vota hoy entre Macron y Le Pen en unas elecciones en clave europea

El  Mundo

Francia acude hoy a votar en un contexto inédito: con la mayor incertidumbre en décadas, una sociedad dividida y polarizada, un panorama político extremo y una izquierda deshecha pero que, sin embargo, tiene la llave de lo que ocurra hoy. Europa contiene el aliento, pues nunca unas elecciones en Francia han afectado tanto fuera. El futuro de la Unión Europea depende de lo que hoy digan las urnas.

Unas 70.000 mesas electorales han abierto en Francia para la segunda vuelta de las presidenciales. Casi 49 millones de franceses votan en esta segunda vuelta electoral en la que se decidirá quién gobernará de aquí a 2027, aunque a estas alturas el país parece irreconciliable y será difícilmente gobernable, salga quien salga. El favorito para hacerlo es el centrista y europeísta Emmanuel Macron. Sería el primer presidente que repite mandato en dos décadas (desde Jacques Chirac, en 2002) y se ve las caras de nuevo con una Marine Le Pen a la que ya se enfrentó en 2017, pero de la que ya le separa sólo un puñado de puntos en los sondeos. Nunca la candidata ultraderechista ha estado tan cerca de llegar al Elíseo.

Aunque las últimas encuestas le dan a Macron el 55% de votos en esta segunda vuelta, frente al 44% que obtendría su rival, es un margen mucho menor que el de 2017, cuando él ganó con el 66% de apoyos. Por eso no se descarta que haya una sorpresa.

Que gane la candidata eurófoba tendría consecuencias impredecibles para Europa, pues implicaría un cambio en las alianzas internacionales. Sería una disrupción total. Francia es potencia nuclear y ahora mismo, con Angela Merkel retirada, es el país que lleva a la voz cantante en Europa. Esta incertidumbre la agrava la guerra de Rusia en Ucrania y los vínculos pasados de Le Pen con Vladimir Putin, una relación que ha tratado de matizar y disimular durante esta campaña electoral.

RUPTURA

Tanto Macron como Le Pen han intentado estas últimas semanas atraer el voto de rechazo por el otro. La candidata de Reagrupamiento Nacional ha querido sacar partido del odio que muchos franceses sienten por Macron y él ha usado como reclamo el miedo que despierta la ultraderechista. El 50% del electorado considera a Le Pen inquietante, frente un 27% que lo piensa de Macron. Él ha defendido su balance a prueba de crisis estos cinco años y ella se ha erigido como la opción para que los franceses recuperen el poder adquisitivo perdido.

Si los sondeos no se equivocan y no hay sorpresas, el candidato centrista debería ser el nuevo presidente del país los próximos cinco años, aunque la clave de lo que pase hoy estará en los votantes de izquierdista Jean-Luc Mélenchon, eliminado en la primera ronda pero de alguna manera también protagonista de la jornada.

Lo que haga este 22% del electorado será determinante, sobre todo porque una baja movilización podría desdibujar el esquema inicial favorable a Macron. La abstención podría ser del 26%, similar a la de la primera vuelta, pero ascendería al 40% entre los simpatizantes del izquierdista, que planea no votar o hacerlo en blanco. Son anti Macron, y no está tan claro que le vayan a dar su apoyo, aunque no hacerlo suponga acercar a Le Pen al Elíseo.

”Aunque gane Macron, será una victoria no del todo satisfactoria, por las circunstancias que la rodean”, explica una fuente cercana al candidato. ”Hay una adhesión forzada, porque Le Pen encarna una opción que no es anodina. Por eso, la abstención es una opción reflexionada y confortable para muchos”, añade.

TRASVASE DE VOTOS

Son los más difíciles de convencer y por eso Macron lleva semanas trabajándose su respaldo, para evitar una desmovilización que le perjudicaría. A priori el voto de los partidos que fueron eliminados en la primera vuelta le beneficiará. Según el último sondeo de Ifop del viernes, tendría a su favor a los socialistas, gran parte de los republicanos de la candidata Valerie Pécresse e incluso parte del electorado de Eric Zémmour. Aunque el ultraderechista está más cerca de Le Pen, su votante es más elitista y hay parte que no se identifica con esa clase popular que la vota a ella.

Los franceses musulmanes y de origen extranjero, que en su mayoría votó a Mélenchon en la primera vuelta y no son precisamente devotos de Macron, se decantarán por él casi masivamente en esta segunda vuelta para evitar que salga la candidata antiinmigración que propone prohibir el velo en Francia. Es parte de la perversión del sistema francés de doble vuelta.

Desde 2017 el presidente ha perdido votos en la Francia de izquierdas y ha ganado apoyos entre la derecha. Lo que está claro es que estas elecciones han ahondado en la grieta de la sociedad francesa. A Macron se le ve más arrogante que nunca y Le Pen, sin embargo, ya no es percibida como una radical: su discurso ha ido calando hasta normalizarse.

Los partidos tradicionales -socialistas y republicanos-, que han sido la referencia durante décadas en cada cita electoral, ya han quedado diluidos. Se ha pasado del clásico bipartidismo a un tripartidismo con bandos irreconciliable. El nuevo presidente tendrá el reto de gobernar esas tres Francias: la que apoya a Le Pen, la que apoya Macron y la que apoyó en la primera vuelta al izquierdista Mélenchon.

A partir de mañana el país se embarca en otra campaña electoral, la de las elecciones a la Asamblea, que deciden con qué mayoría gobernará el presidente que salga elegido hoy.

Fuente:elmundo.es/internacional/2022/04/24/626414d4fc6c8302278b45ba.html