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A un año de la muerte de Maicol Yagual: Familia asegura que arrojaron su cuerpo al supermercado Alvi de Maipú

Por: Meritxell Freixas @MeritxellFr |
El cuerpo de Maicol Yagual apareció desmembrado el 25 de octubre de 2019, dos días después de su desaparición, al exterior del supermercado Alvi de Maipú. Hasta hoy se desconoce como la PDI y Bomberos no se percataron del cadáver, a pesar de haber pesquisado el recinto por el incendio y saqueo que se produjeron en el contexto del estallido social. El cuerpo lo encontró un hombre en situación de calle. Los informes policiales apuntan a una muerte por «inhalación de gases y humo», pero la autopsia concluye una «causa indeterminada». Varias ambigüedades que han llevado a la familia Yagual Franco a sospechar de un delito de homicidio y reclamar avances en una investigación que lleva más de un año estancada en la Fiscalía.

Nadie ha podido esclarecer, a más de un año de los hechos, las extrañas circunstancias que rodearon la desaparición y el hallazgo del cuerpo de Maicol Yagual Franco en el supermercado Alvi de Maipú (estación Pajaritos) durante los primeros días del estallido social.

Maicol Yagual, ecuatoriano de 22 años, había llegado a Santiago el 25 de septiembre de 2019 procedente de Antofagasta, donde dejó a su mamá, Gioconda Franco, y tres hermanos mayores. En la capital, vivía y trabajaba en el Centro Geriátrico “Años Dorados” de la comuna de Maipú, donde además de cuidar a los adultos mayores, hacía todo tipo de trabajos de mantención. El 23 de octubre se comunicó varias veces con su familia a través de videollamada y hablaron por última vez cerca de las 12 de la noche. “Antes de despedirnos dijo que tenía hambre, pero que las encargadas de la comida no estaban”, recuerda Gladys Yagual, su hermana.

La preocupación por él, sin embargo, comenzó al día siguiente. Intentaron contactarlo varias veces, pero nunca obtuvieron respuesta. “Llevaba 21 días trabajando en turnos de día y de noche y pensamos que estaría descansando”, cuenta la hermana. No fue hasta que se topó con una publicación de Facebook, el viernes 25, en la que aparecía Maicol vestido con el uniforme de trabajo, que se percató de su desaparición. La había difundido una de sus compañeras de trabajo para pedir ayuda para localizarlo. “Nos dijo que había salido un momento a comprar comida, pero no había regresado, y que dejó su celular y pertenencias en la residencia”, comenta Gladys. “Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, todo malo, pero jamás pensé que podía estar muerto”, añade.

Ese mismo día, Carabineros había confirmado el hallazgo de un cuerpo calcinado al interior de un supermercado Alvi de Maipú. Según informó la prensa, personal de Bomberos ingresó al recinto alrededor de las 19 horas luego de que, supuestamente, se reactivara un incendio registrado el día anterior. Informaciones posteriores publicadas por La Voz de Maipú ya reseñaban que voluntarias de Cruz Roja que acudieron al lugar “se mostraron críticas de la labor policial, pues el supermercado se había incendiado 48 horas antes y ya se habían hecho peritajes, sin encontrar el cuerpo, el cual estaba a la entrada del supermercado”. Ahí se activó la sospecha.

«Hágase el examen de ADN”

Gioconda Franco y Gladys Yagual consiguieron ayuda para viajar a Santiago en búsqueda del chico. Recorrieron la comuna de Maipú y estuvieron en el geriátrico donde trabajaba. Sus compañeros les confirmaron que “Maicol andaba con hambre y ellos asumieron que salió a buscar comida, ya que nadie lo vio salir”, consta en la querella. La madre y la hermana se reunieron con el cónsul de Ecuador en Chile, Francisco Álvarez, y acudieron a la fiscalía y PDI en búsqueda de indicios. Nadie sabía de él. “Caminábamos mucho, buscábamos entre los nombres de muertos, pegábamos afiches”, recuerda Gladys.

En medio de este periplo, un teniente de Carabineros recomendó a la mamá hacerse una prueba genética para descartar que el cuerpo de Maicol correspondiera a otro que había en el Servicio Médico Legal sin identificar. “Mire, no sabemos, solo queremos descartar para seguir la búsqueda, vaya y hágase el examen de ADN”, le dijo el carabinero a Gioconda Franco. El día de la prueba, Gladys retuvo un dato que entregó uno de los funcionarios del Servicio Médico Legal: el cuerpo no tenía dentadura. “No puede tratarse de Maicol, él es joven”, pensó.

Los resultados llegaron el 30 de noviembre a través de la Fiscalía de Antofagasta, donde la familia había presentado la primera denuncia por presunta desgracia el 27 de octubre. “Nos llamaron y nos dijeron que necesitaban hablar con nosotras, que tenían una respuesta. Mi mamá se alegró, decía que le entregarían a su hijo, que aparecería por sorpresa”, cuenta la hermana. Lo que les informaron desde el Ministerio Público, en cambio, fue que el resultado de ADN había dado positivo en 99,9%. Desde ese momento, y con las peores certezas por asumir, el objetivo de la familia Yagual Franco ha sido desentrañar las dudas en torno a la muerte de Maicol.

Foto: cedida

«A Maicol lo colocaron ahí»

“Existen muchas irregularidades respecto a la aparición del cadáver en la entrada del Supermercado Alvi, después de 48 horas de ocurrido el incendio”, señala la querella presentada por el abogado Lorenzo Morales. Según explicó él mismo en la Comisión de Derechos Humanos de este lunes y confirmó al El Desconcierto, si bien al lugar de los hechos llegó personal de Bomberos y de la PDI –para pesquisar sobre el incendio y robo que se había producido en el supermercado–, “quien encuentra el cuerpo de Maicol es el perro de un vagabundo”. “Eso quedó en un parte para registrar las negligencias de los policías que habían estado ahí”, apunta el querellante.

Los familiares tampoco comprenden el estado en el que el cadáver fue encontrado. Según se describe en la querella, la autopsia señaló que “falta un riñón, su dentadura y extremidades […] presenta fracturas en la clavícula y en el cráneo. Además, se describe un cuerpo extraño, un cable que está adyacente al hígado sin ofrecer mayor explicación”. Los periodistas de La Voz de Maipú que reportearon sobre terreno la noche del 25 de octubre lo constataron: “Se nos mostraron fotografías que dan cuenta del estado del cuerpo. Llama la atención que el cadáver no tenía extremidades superiores, ni inferiores. Y el cráneo tenía una fisura y había vísceras expuestas”, escribieron.

Lorenzo Morales presentó el 6 de mayo de 2020 una querella por un delito de homicidio y de obstrucción a la investigación y solicitó “orden amplia de investigar a la PDI” –para averiguar qué trabajo hicieron en el lugar–, una reconstitución de escena y la exhumación de cadáver para practicarle nuevos peritajes. Si bien la Fiscalía presupone que no hay intervención de terceros, el abogado querellante (y la familia) opinan distinto: la sospecha de que en la muerte de Maicol intervinieron terceras personas y que podrían haber sido agentes del Estado es, para ellos, lo suficientemente consistente como para investigar el caso en profundidad. Morales recuerda que esa noche había toque de queda, con fuertes manifestaciones del estallido social y “militares cerca que deberían haber estado resguardando esta situación”. La hipótesis con la que trabaja es que “a Maicol lo lanzaron, pero no sabemos quién lo hizo”. «El cuerpo de mi hermano lo colocaron ahí», reitera la hermana.

Para Morales, hay “una contradicción” entre las conclusiones policiales, que sostienen que el joven murió en el incendio –”inhalación de gases y humo de incendio”, señala el certificado de defunción– y lo que concluye la autopsia: “muerte indeterminada”. Subraya que la autopsia «deja la causa de la muerte abierta» e, insiste, «se genera una duda porque el cuerpo no está completamente calcinado producto del incendio; en ese caso podría decir muerte por quemaduras o calcinado”.

Este lunes, en la Comisión de DD.HH. el INDH, que hasta ahora no estaba implicado en el caso, explicó que ha solicitado a la Fiscalía varias veces la carpeta investigativa, pero que hasta el momento no se la han entregado. “Vamos a seguir insistiendo porque creemos que está dentro de nuestro mandato recabar antecedentes para poder actuar, no solo con acciones judiciales, sino con otro tipo de informes, si hubiesen violaciones de derechos humanos”, indicó Pablo Rivera. El abogado, recordó, pero, que “si no hay elemento para concluir que hay un agente del estado involucrado, el INDH no puede presentar querella”.

Supermercado Alvi Maipú

«Él no estuvo en el saqueo»

Maicol Yagual era el menor de cuatro hermanos, “el soltero”, recalca su hermana. Fue el primero de los hijos que su madre Gioconda quiso traerse desde Ciudad de Milagro, hace tres años, apenas ella tuvo la posibilidad de hacerlo: “Era el regalón de su mamá”, bromea Gladys. “Se demoró tres meses en traer a Maicol y luego llegué yo y mis otros dos hermanos”, relata la hermana. “Él se adaptó muy rápido a Chile, le gustaba este país”, añade. De su hermano destaca que “era una persona muy sociable, trabajador y le gustaba ayudar”. Era misionero en la iglesia mormona y le encantaba cocinar, recuerda Gladys.

En Antofagasta acompañaba a su madre, que es trabajadora de casa particular: “Iba a la casa con ella y ayudaba a limpiar la piscina, pintar, en quehaceres varios”, comenta la joven. También se había ganado la vida vendiendo dulces que él mismo preparaba. Sus especialidades: arroz con leche y leche asada. En Santiago descubrió que quería dedicarse a cuidar a personas mayores.

“Él no era violento, no estuvo en el saqueo, no tenía ninguna necesidad”, enfatiza la hermana. Un convencimiento profundo que deja al aire muchos interrogantes: «Necesitamos saber qué ocurrió, no podemos dormir con esa incertidumbre”. La familia, que recibió el cuerpo de Maicol en en una caja ya sellada, listo para ser sepultado en Antofagasta, busca respuestas: «¿qué pasó con ese cuerpo? ¿por qué llegó ahí y, sobre todo, cómo llegó ahí?”.

Fuente:eldesconcierto.cl/reportajes/2020/11/12/a-un-ano-de-la-muerte-de-maicol-yagual-familia-asegura-que-arrojaron-su-cuerpo-al-supermercado-alvi-de-maipu.html