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VOCES| Segundo retiro 10%: Solo exigimos lo que nos pertenece

@periodistafurioso /

Por: Pía González Suau, escritora

Llegó la posibilidad de un segundo retiro y el dinero continúa detrás de un vidrio doble. Volvemos a vivir la zozobra frente a la pantalla del televisor, como la vez anterior, con el alma en un hilo.

Es curioso haber escuchado desde el comienzo del sistema de AFP que esa plata era nuestra. Los ahorros de toda una vida. 

Volvemos a vivir la zozobra frente a la pantalla del televisor como la vez anterior, con el alma en un hilo, cruzando los dedos para que se nos conceda, en estas difíciles circunstancias, hacer un segundo retiro. Todavía continúa la precariedad. Recién algunos están levantándose, otros no.

Tenemos que pedir permiso para gozar de la libertad de disponer de nuestro dinero. Esa palabra tan utilizada, que fue el pilar del cambio, la razón esencial que esgrimió José Piñera para convencer al dictador de las bonanzas de cambiar al país entero (salvo a las Fuerzas Armadas) a este desastroso sistema. 

No existe relación alguna entre el esfuerzo hecho durante toda una vida y lo recibido al momento de pensionarse. Por variadas razones, pero que a fin de cuentas dan lo mismo, porque él o la que no nunca tuvo lagunas por estar contratado (recordemos que durante años sólo los dependientes cotizaban), termina recibiendo igual una mala pensión. 

No se metan con mi derecho 

Somos víctimas, sin derecho ni a voz ni a voto del capricho de haber implantado un experimento, que ya sabemos resultó mal.

Las razones para evitar este segundo retiro de nuestros propios ahorros son variadas, pero desde el momento que se plantea, surge la primera. ¡No es posible que esta crisis la paguen los propios trabajadorxs! De acuerdo, que el Estado reponga o entregue esa cantidad de dinero. 

¡No hay plata para eso! Entonces no se metan con mi derecho a disponerla, porque nadie más que el afectado o la mujer cesante saben cuánto la necesita. No el ministro Briones, él no tiene que ajustarse con unas pocas lucas, no tiene idea de la realidad de cada hogar. Dice entenderla, por supuesto, nunca sería tan descabellado de no mencionar que hay gente pasándola mal. Pero permítame decirle ministro que ahora, después del domingo 25, podemos hablar fuerte y claro y no le creo. Pienso que usted no se desvela por las personas, sino que por las cifras, y los números no se levantan cada día angustiados porque se le juntaron las cuotas hipotecarias ni porque ojalá siga funcionando la olla común del barrio, que la ayuda no pare y la compasión continúe.

Es increíble que estas palabras sean similares a las escritas en el primer retiro. Es deprimente ver cómo no han llegado soluciones importantes y nuevamente estamos en la cuerda floja, para que por favor en el Congreso los corazones se ablanden y muchxs de los que quedaron fuera, por tener rentas vitalicias, ahora sí puedan recurrir a su plata. Es lo que se hace cuando se está en apuros. Es probablemente lo mismo que haría usted, ministro, si se le enferma un hijo o una hija. No dudaría en salir adelante como fuese. La diferencia es que también es probable que cuenta con ahorros extra y a buen resguardo, por lo que desde ese lugar, es fácil decirle al país entero que no pueden tocar su dinero propio.

No nos importan cuáles son las razones que mueven a los políticxs para defender este segundo retiro. Lo último que nos preocupa es si son populistas, como ustedes los llaman. Esa pelea de gallos viejos le pertenece al gobierno y al Congreso. A la gente, presidente, le importa sobrevivir el día a día. 

Habló la calle

Tampoco nos afecta que si los que tienen plata no deben tener este retiro ¡Allá ellos si lo quieren usar o no! Salgan de una vez por todas de sus comunas amuralladas en las que viven y miren al país que se expresó como nunca con el Apruebo. ¿Hay que hacerles un dibujo de dónde están los problemas? Ya está hecho. Solitos se delataron. El mapa quedó definido por la mayor cantidad de votantes coincidente con las comunas de peores condiciones de vida. Son ellas las que han hablado. Gastaron el primer retiro en comida ¿Hay una razón más elocuente?

Sin embargo, mientras festejamos pacíficamente, ustedes se apuran dos días después en aguar el logro. El resentimiento parece ser la razón que está detrás. Un sentimiento rabioso por creerse el cuento de portar la verdad, aunque toda la evidencia y, sobre todo las cifras de las que tanto gustan, les dicen que ya no más, que están gobernando desde una minoría frágil. Les guste o no y lo mínimo que pueden hacer, el básico respeto que podrían mostrar por este pueblo, es reconocer esta realidad. 

Estamos saturados de escuchar a unxs arrogarse el triunfo, salir pontificando como si lo que sucedió les perteneciera. A otrxs, hablar indignados, que continúan teniendo la razón y que da lo mismo la tremenda voz que salió de la calle porque no vale nada o no es importante, que son violentistas, que están siendo manipulados. 

Ni un poco de humildad para al menos mirar el mapa y reconocer que esa calle, tan vilipendiada, es la necesitada y que ahora reclama esa libertad de disponer de sus ahorros, sin amenazas esta vez. Porque de tanto pasarla mal aprendió y se informó. Sabe que su pensión es tan baja, que si va a disminuir veinte mil pesos da igual, porque también sabe que se vendrá una verdadera reforma, no esa que promete mucho y termina aumentándole diez mil pesos. Otra, que permita una distribución solidaria y justa, donde termine viviendo una vejez decente. Sabe que ahora es posible, que los no se puede se acabaron y las advertencias fatalistas de un futuro aterrador no son más que mentiras para sostener, de manera desesperada, un sistema que no funciona y que sin importar si se aprueba o no este retiro, tendrá que ser transformado o se sepultará definitivamente.

Ya dibujamos y hasta coloreamos el mapa. No nos cuentan cuentos. Solo exigimos lo que nos pertenece.

Fuente:eldesconcierto.cl/libros/voces-segundo-retiro-10-solo-exigimos-lo-que-nos-pertenece/