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Estamos en la B

Por: Carlos Tromben / Publicado: 19.06.2020

La suma de ineptitudes del gobierno ha abultado la cuenta de la crisis Covid a niveles catastróficos: nuestros fondos previsionales serán utilizados para cubrir al menos un tercio del déficit fiscal.

Tras el fallo judicial que ordenó entregar la totalidad de sus fondos previsionales a una profesora de Antofagasta, la vocera Karla Rubilar declaró que aquello generará un daño a las pensiones futuras.

Por supuesto, lo que suceda con los jubilados del futuro es la última de las preocupaciones del gobierno. Lo que realmente les aterra es no contar con recursos para la pandemia.

La señal de alarma, la trizadura de ese dique llamado Estado, apareció la semana pasada. Como señala un artículo publicado por Interferencia, se están poniendo cortapisas administrativas para que las familias accedan al IFE, el ingreso de emergencia dispuesto por el gobierno. La letra chica. ¿Por qué estaría el Ministerio de Desarrollo Social activando una nueva bomba de tiempo tan sólo a meses del estallido social?

La respuesta no puede estar en otra parte que el edificio ubicado en Teatinos 120, frente al palacio de la Moneda. Las cuentas del Ministerio de Hacienda no están cuadrando. No hay plata.

En su último informe trimestral del estado de las finanzas públicas Hacienda informó un déficit proyectado a abril por US$ 16.000 millones, el 8% del PIB y un récord histórico desde el retorno a la democracia. Ojo, que el cálculo se hizo antes del catastrófico Imacec de abril, cuando el Ejecutivo aún vivía en la fantasía del “virus buena persona”.

Los 12.000 millones comprometidos por el Acuerdo Covid no forman parte de esta cifra, son gastos adicionales y tienen un horizonte de ejecución de 24 meses. Rebalsarán el ejercicio presupuestario de este año.

Para enfrentar semejante estrés de Tesorería el Estado de Chile sólo tiene tres herramientas: Reasignación, Fondo Soberano y Deuda Pública.

La Reasignación consiste en reducir el gasto asignado a algunos ministerios y pasárselo a los que están en primera línea de la pandemia. Es desvestir un santo para vestir otro, y no compensa el déficit.

El Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) dispone de US$ 10.000 millones y nunca se le ha dejado en cero desde su creación hace 14 años. Durante la recesión de 2009, el entonces ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco, giró la mitad, pero en ese entonces el fondo tenía el doble de plata.

Llegamos al punto álgido: Deuda Pública.

Según la Dirección de Presupuestos, el Fisco ya debe 73 mil millones de dólares a acreedores internos y externos. Partamos por ahí, por Wall Street, donde ya se deben 15.000 millones. En enero de este año los magos de los números inscribieron emisiones de Deuda Soberana por otros 5.500 millones de dólares… de las cuales 2.000 millones se realizaron recién en mayo. ¿Por qué no en abril o en marzo? Porque había que ser prudentes, en una de esas el virus se comportaba como “buena persona”.

Quedan otros 3.000 millones de dólares ya inscritos y esperando en el horno. Pero si Hacienda quisiera emitir más para tapar el agujero que se está abriendo debajo de sus pues, tendría que pasar por toda todo el proceso normativo que regula este tipo de operaciones financieras. Semanas de espera, quizá meses.

En cuanto a las AFP, tienen en cada uno de sus cinco fondos un total de US$ 41 mil millones en bonos de la Tesorería General de la República denominados en pesos y UF. Sí, ustedes, yo y todos nuestros compatriotas somos los principales acreedores del Estado chileno. Más que JP Morgan, Goldmans Sachs y todos los bancos de inversión juntos.

En este panorama tremebundo, las AFP podrían suscribir, siendo generosas con el dinero ajeno como suelen ser, unos 4.000 millones de dólares. Pero, para eso, que ni se nos ocurra pedir que nos devuelvan el 10% de nuestros ahorros.

El gobierno de Sebastián Piñera ha llegado tarde a todo. Las cuarentenas que no se hicieron en marzo se tendrán que endurecer en junio y julio, con la mitad del país bajo cero. Las emisiones de deuda que se pudieron hacer en abril tendrán que hacerse ahora para recibir los recursos hacia fines del invierno.

Estamos en la B.

No hay plata suficiente. Por eso el gobierno entrega la ayuda con cuentagotas, alterando los parámetros y dejando fuera a la “clase media emergente” hoy precarizada.

La élite aspiracional chilena de donde surgieron los Piñera, los Cueto, los Penta, vivió durante 30 años en la ilusión primermundista. “Se sentían rubios”. Piñera todavía tenía ese discurso al comenzar la pandemia: estábamos mejor preparados que Italia y que Suecia. No había para qué clausurar la economía, para qué emitir deuda. La verdad era otra y les explotó en la cara.

Nos explotó.